Rodrigo Fica: Lejos de la Costa, Cerca del Cielo
Revista Travelling
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Termas de Polloquere. En el extremo sur del Salar de Surire, surge esta pequeña laguna salobre con aguas de más de 60º C, rodeada de un paisaje primitivo y único. Conaf ha habilitado dos sitios de camping al lado de la terma
Lejos de la Costa           
Cerca del Cielo

El norte de Chile posee un encanto diferente y oculto debido a la presencia omnipresente del desierto de Atacama, el cual actúa como una barrera protectora del variado ecosistema existente en las altas montañas.
Existen varios recorridos que le permiten al viajero conocer íntegramente este ambiente; entre ellos, hay uno que permite visitar todos los Parques Nacionales de la Primera Región de Chile en tan sólo cuatro días.
Texto y Fotografías: Rodrigo Fica
Marzo 1999


El área conocida como Norte Grande en Chile abarca aproximadamente el territorio comprendido entre las ciudades de Arica y Copiapó, zona a la cual la gente instantáneamente lo asocia con imágenes de un desierto polvoriento, pueblos silenciosos, lugares solitarios. Incluso se nos puede venir a la mente visiones de mineros andrajosos y de tez quemada que vagan sin descanso por las aburridas llanuras en busca del yacimiento que pueda cambiar sus vidas.La llama es el más grande de los camélidos que habita América del Sur. Puede llegar a pesar 150 kilod y vive 20 años. Totalmente aclimatada al altiplano, es capaz de transportar cargas de 50 kilos a 5.000 metros de altitud por 25 kilómetros seguidos
Tal visión es incompleta. Al interior del desierto, donde el terreno se eleva varios miles de metros, existe una gran meseta de altura que ha albergado un ambiente especial por varios miles de años. Es el altiplano, una planicie rodeada de montañas en la cual se ha desarrollado una cultura especial y que merece ser visitada a pesar de las dificultades logísticas que requiere un viaje por sobre los 4.000 m. de altitud.
Existen varias posibilidades, pero mi favorita es el circuito que une a las ciudades de Iquique con Arica, utilizando caminos secundarios que suben hasta el altiplano chileno y que conectan varios Parques Nacionales. Es un recorrido duro si consideramos que no existe transporte regular, hoteles o puntos de abastecimiento de combustible o víveres. Pero la ruta es clara, está medianamente señalizada y, además, entrega todo el sabor especial de aquellos viajes que se transforman en aventura.
Subiendo el Altiplano
Nuestro viaje comienza en Iquique, hermosa y turística ciudad costera que tiene poco espacio para desarrollarse debido a la presencia de la cordillera de la Costa. La ruta de salida es precisamente a través de ésta, un escarpe de 700 metros que es remontada por una vía asfaltada, luego de lo cual aparece inmediata y brutalmente el desierto de Atacama.Nuestro viaje comienza en Iquique, hermosa y turística ciudad costera que tiene poco espacio para desarrollarse debido a la presencia de la cordillera de la Costa. La ruta de salida es precisamente a través de ésta, un escarpe de 700 metros que es remontada por una vía asfaltada, luego de lo cual aparece inmediata y brutalmente el desierto de Atacama.Una llama con sus orejeras de colores; éstos adornos son colocados por los indígenas como un símbolo de la fertilidad en la ceremonia llamada enfloreamiento de animales
Éste tiene características puras y severas. No es grande ni especialmente caluroso, pues la altitud superior a los 1.000 metros atenúa las temperaturas hasta llegar a promedios térmicos anuales inferiores a 18º C. Sin embargo, la carencia casi absoluta de precipitación y la baja humedad relativa lo han transformado en el desierto más seco del mundo.
La extensa planicie árida que domina el paisaje no parece albergar condiciones mínimas para la vida; en verdad, la vegetación y los animales son escasos, tan sólo reptiles, arañas y unos cuantos artrópodos. El camino asfaltado continúa adentrándose y a la altura de Humberstone, el desierto toma la forma de una planicie cubierta de materiales de acarreo. Es la Depresión Intermedia, que se inicia desde el mismo límite con el Perú y que va aumentando paulatinamente su altura en dirección oeste-este. Su aspecto es de una meseta que, de trecho en trecho, se ve surcada por profundas quebradas, la mayor parte de las cuales están secas.
Conectamos la ruta 5 y después de 33 kilómetros viajando hacia el norte, arribamos a Huara. El acceso hasta este punto es fácil. La presencia de la carretera Panamericana trae vida y modernidad a los poblados de la zona.
Si miramos detenidamente hacia el este veremos la vertiente occidental de los Andes, estribaciones que bajan del altiplano y que debemos remontar hasta los 4.000 m. de altitud, por un camino que llega hasta el poblado fronterizo de Colchane.
A medida que vamos subiendo, la temperatura desciende y la aridez disminuye. Aquí, las plantas permiten la existencia de asnos y mulas. Sobre los 3.000 m. ya podremos ver arbustos y árboles pequeños, denominados, tolas y queñoas, respectivamente. Un poco más arriba se desarrollan los bofedales, donde gramíneas como el paco, la tina y la quina alimentan los rebaños de alpacas y llamas.
A 4.000 m., llegando al altiplano mismo, aparecen los principales representantes de la fauna de este medio bioclimático: patos, taguas, flamencos, llamas, vicuñas, guanacos, alpacas, vizcachas, zorros, ñandúes e incluso huemules. Interesante es el caso de ésta última, ya extinta en otras regiones del país pero que ha logrado sobrevivir en esta zona gracias a la protección que se les ha dado.
Volcán Isluga
Cuatro kilómetros antes de llegar a Colchane, viramos a la izquierda y entramos en el Parque Nacional Volcán Isluga. Algunos kilómetros después, arribamos a Enquelga donde pasaremos nuestra primera noche. Podemos hacerlo en el refugio de CONAF o bien arrendar una rústica pieza a precios módicos a los amables habitantes del pueblo, en el caso que queramos convivir más íntimamente con ellos.
Étnicamente hablando, son aymarás. Oficialmente 48.477. Se dedican a la ganadería y a la agricultura, aunque también hay grupos integrados a la cultura urbana en Arica e Iquique. Aún conservan su lengua y algunas celebraciones ancestrales tales como los carnavales, el pachallampe y el enfloreamiento de animales.La rústica iglesia de Vilacoyo. Un claro ejemplo de cómo la pobreza material del altiplano no impidió que sus habitantes construyeran un lugar donde expresar su fe y su religiosidad
Enquelga es un poblado fascinante. A diferencia de otros, posee una población estable, lo cual es un vivo ejemplo del choque cultural que se ha producido en el altiplano. A las costumbres milenarias propias de los Aymarás se le suma la influencia cotidiana de la civilización occidental; hay una Escuela y también es relevante el progresivo contacto con turistas deseosos de conocer su forma de vida.
Al día siguiente continuamos hacia el norte por un camino angosto que pasa por varios villorrios: Arabilla, Taipicollo, Paserijo, Vilacoyo; algunos abandonados, otros con llamas y alpacas que denotan la presencia humana.
Un poco después de Mucomucone hay un desvío señalizado al cual hay que prestar atención, pues el de la derecha se interna brevemente en territorio boliviano y, por lo tanto, debe evitarse. El de la izquierda es el que nos lleva al salar de Surire.
Salar de Surire
Fue declarado Monumento Nacional en 1983 debido a los delicados ecosistemas de altura que alberga. Son 11.298 hectáreas que comprenden básicamente toda la cuenca del salar. Es una superficie blanca y plana de 4.000 m. de altitud, en la cual existen varias lagunas y algunos ríos de modesto caudal, tales como el río Surire y el río Blanco. Sorprende la diversidad de la fauna. El salar actúa como un centro de reunión vital para todas las especies mayores ya descritas, principalmente vicuñas, llamas y flamencos.
Después de una pequeña loma, aparece ante nuestros ojos: hermoso, límpido y virginal. La parada es obligatoria pues permite una visión general; luego, el camino desciende hasta la orilla del salar donde encontramos un nuevo cruce.Los salares son antiguos depósitos de agua que se evaporaron antes de lograr abrirse camino hacia el mar. Generalmente están rodeados de cordones montañosos que actuaron como barreras de estos pretéritos lagos
En este punto da lo mismo cual sentido tomar, pues el camino rodea completamente el salar de Surire, en un pequeño circuito de unos 46 kilómetros de largo que pasa por varios puntos de interés. Se recomienda hacerlo dado que en ocasiones las especies se movilizan por distintos sectores del salar y este recorrido nos da nuevas oportunidades para observarlos.
El de la derecha lleva a las termas de Polloquere, a unos 8 kilómetros del cruce, pero hoy iremos hacia la izquierda, hacia el refugio de CONAF que se localiza a unos 11 kilómetros y donde pasaremos nuestra segunda noche.
El tercer día se puede utilizar para hacer el rodeo del salar y luego continuar hacia Guallatiri, distante 40 kilómetros hacia el norte.
Las Vicuñas
Administrativamente hablando, apenas dejamos atrás el salar entramos a la Reserva Nacional Las Vicuñas, el cual se extiende por 209.131 hectáreas.
En Guallatiri debemos controlarnos con Carabineros. El paisaje es onírico; característicos son los volcanes que rodean este pueblo: se trata de Los Quimsachatas que en aymará significa "tres hermanos", refiriéndose a las tres montañas que se elevan por sobre los 6.000 metros. de las cuales la mayor es volcánicamente activa y siempre tiene enormes fumarolas en su cara Sur.Las clásicas planicies de paja brava y los nevados volcanes del altiplano chileno
Del pueblo mismo, es interesante visitar su iglesia, la cual es un impresionante testimonio del cruce cultural producido entre los españoles y los indígenas. Pese a la pobreza material, a la marginalidad y su aislamiento, los aymarás conversos fueron capaces de plasmar su religiosidad en estos templos dándoles características de únicas. Su belleza no está dada sólo por criterios arquitectónicos o estéticos; es más que eso, es la religiosidad y fe de un pueblo plasmada en estas construcciones.
Es habitual que el turista termina saturado después de ver tantas iglesias. Y es que se pueden encontrar en todo el norte de Chile, desde Putre hasta Socaire, pasando por Parinacota, San Pedro de Atacama, Caquena, Socoroma o Isluga. Son como iguales, pero muy distintas.
Nuestro viaje continúa directo hacia el norte por una planicie de paja brava y de tolas. Es bastante fácil perderse en los innumerables cruces existentes, afortunadamente, éstos están medianamente señalizados y nos permiten llegar a Parinacota sin mayores problemas.
Lauca
Situado a 4.390 m., el poblado de Parinacota seguía el mismo camino de otros caseríos altiplánicos, es decir el abandono. Hasta que la creciente llegada de turistas revirtió el proceso y le ha logrado dar algo de vida. Especialmente notable es su iglesia, que data del siglo XVIII; sus muros están cubiertos de frescos y pinturas de la escuela cuzqueña. También interesante y barata es la feria artesanal que se instala todos los días a mediodía, donde los pobladores venden recuerdos y artesanías típicas de la zona.En el camino hacia el Salar de Surire aparecen típicos poblados andinos. Paredes gruesas, ventanas pequeñas y el techo de Paja Brava protegen a sus moradores del excesivo calor del día y del intenso frío nocturno
Nuestra tercera y última noche la pasamos en el cómodo refugio que CONAF posee en el pueblo. En él podemos encontrar una completa información de todas las caminatas que se pueden realizar en el Parque. Al día siguiente, tomamos la ruta internacional 11 en dirección a Bolivia con el objetivo de conocer el Parque Nacional Lauca. Primero aparecen las lagunas Cota-Cotani, que en realidad son un conjunto de lagos y bofedales unidos por varios cursos de agua. Luego, el camino tiene algunas subidas y bajadas hasta que finalmente aparece el lago Chungará. Es ... simplemente hermoso.
Atrás, como telón de fondo aparecen los Payachatas, que en lengua aymará significa "dos hermanos", refiriéndose al volcán Parinacota, de 6.342 m., y el volcán Pomerape, de 6.282 m.
El lago es de aguas azules y es un paraíso para las más de 130 especies de aves que viven en él; al ya conocido flamenco, se suman la tagua gigante, el queltehue, el cuervo, la guayata y la gaviota andina. CONAF tiene un área de camping un poco más allá del mirador y un circuito de observación que recorre parte de la orilla del lago, la cual permite obtener buenas fotografías sin molestar a las aves.Las quebradas son profundos tajos que cortan el desierto en sentido Este-Oeste, acumulando aguas provenientes del altiplano y transformándose en fértiles líneas donde la florea y fauna se desenvuelve. Infortunadamente, estos cursos de agua se secan antes de llegar al mar
El lugar califica para quedarse varios días. Pero nosotros, apurados viajeros debemos continuar nuestro camino. Pese a que la bajada a Arica es rápida, aún existen varios puntos intermedios que merecen una visita: la guardería "Las Cuevas", Socoroma, el tambo de Zapahuira, el pucará de Copaquilla, los Geoglifos del Loa... Principalmente bella es la parte final del descenso; se realiza por el valle del río Lluta, saturado de plantaciones de frutas y verduras cuyos colores forman un vivo contraste con el monótono café del desierto. Es como bajar de otro planeta.
Aquí termina nuestro viaje por un sistema cultural y biológico que no se intuye desde el desierto y que, como gran sorpresa, está esperando por aquellos viajeros que siempre quieren más.
Rodrigo Fica